El Tablero

Un país no se pierde de golpe.
Se pierde lentamente.

Se pierde cuando normalizamos la violencia.
Cuando justificamos la corrupción.
Cuando aceptamos la mediocridad.
Cuando nos rendimos antes de intentar.
Cuando el valeverguismo reemplaza la responsabilidad.
Cuando el odio ocupa el lugar del diálogo.

Costa Rica es el tablero.

El otro lado no es un partido político.
Es la criminalidad que avanza en silencio.
Es la corrupción que erosiona la confianza.
Es la resignación que apaga la voluntad.
Es la soberbia que impide aprender.
Es el separativismo que nos fragmenta.

Como en el ajedrez, cada jugada importa.
Cada omisión también.

No hay piezas pequeñas.
No hay ciudadanos irrelevantes.

Nuestro voto no es solo un derecho:
es una oportunidad de corregir el rumbo.

Una oportunidad de elegir convivencia sobre miedo.
Instituciones sobre improvisación.
Educación sobre ignorancia.
Trabajo digno sobre desesperanza.

No necesitamos mano dura sin cabeza.
Necesitamos inteligencia colectiva.

No necesitamos salvadores.
Necesitamos comunidad.

No necesitamos carceles.
Necesitamos educación.

Recuperar Costa Rica empieza dentro de cada uno.
En cómo pensamos.
En cómo exigimos.
En cómo participamos.

El tablero sigue frente a nosotros.

Ahora toca mover.